domingo, 25 de abril de 2010

El fotógrafo Torrente Ballester



JUAN CRUZ 14/02/2010

El escritor, uno de los grandes del XX, tomaba fotos con pasión. Eso se sabía. Pero no tanto que la cámara era la prolongación de sus ojos casi ciegos y el medio para fijar detalles y lugares que necesitaba en sus novelas. Lo cuentan una exposición y un documental.

Los hijos lo sabían, toda la familia le veía hacer fotos; no iba a la calle sin una cámara. Aquel hombre que a los 30 años era casi ciego y siempre luchó para vencer la neblina que había ante sus ojos jamás soltó la máquina. En realidad, vivía pendiente de ellas. Durante años le dictó a un magnetofón, y hay guardadas en su fundación, que custodian sus hijos Álvaro y Marisa, presidente y vicepresidenta, cientos de horas atesoradas por él en esas máquinas que adoraba.

Es uno de los grandes escritores del siglo XX. Murió hace 11 años en Salamanca, y el 13 de junio hará 100 que nació en Serantes, cerca de Ferrol. Gonzalo Torrente Ballester era, además, cantor de tangos, tenía una ironía finísima con la que despreciaba todo lo que le oliera a solemnidad vacía, y aunque fue profesor ("un buen profesor", le dijo a Pablo Lizcano en una entrevista de televisión en 1984) y académico, lo que fue de veras fue un gran contador de historias cuyos libros La saga/fuga de J. B. y Los gozos y las sombras están en la historia de la literatura del siglo XX al lado de Valle Inclán o Unamuno.

Y era fotógrafo. En el documental que ha hecho su hijo Luis Felipe (periodista) con Daniel Suberviola para la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) hay una imagen en la que Torrente aparece con una cámara supermoderna aplicada a sus ojos casi ciegos. En la sonrisa está aquel Torrente que amaba la coña casi como amaba el tango. Esa prolongación de sus ojos que era la cámara es la sustancia del descubrimiento que Miguel Fernández-Cid, especialista en arte y exposiciones, comisario con la profesora Carmen Becerra de la muestra Los mundos de Torrente Ballester (organizada por la SECC y la Fundación Gonzalo Torrente Ballester), hizo en la sede de la fundación en Santiago cuando buscaba material para la muestra que ahora se abre. Todo el mundo sabía que Torrente hacía fotos, pero para algunos eran documentos domésticos, placas que tiraba para pasar el rato. En esa colección que se pudo hacer con lo que hay en la fundación, Fernández-Cid y sus compañeros concluyeron que Torrente no miraba por mirar a través del aparato. Miguel recuerda que un día le dijo Torrente a Fernanda Sánchez-Guisande (su segunda esposa) en Washington ante un cuadro de Goya: "¡Mira, es lo que me faltaba para que mi ciudad volase!". Y retrató el cuadro, que iba a servirle para la escritura de La saga/fuga de J. B. Si ahora se lee ese libro, y otros, con el catálogo de la exposición en mano, y se siguen los surcos de esa pasión fotográfica, se verá, como indica Becerra, especialista en la obra de Torrente, "que las fotos eran como un cuaderno de apuntes". Como recalca Fernández-Cid, "la mayor parte de las obras están hechas siguiendo un recorrido narrativo, obedeciendo a un ojo que luego ha de trasladar esa imagen a la escritura de sus libros".

Becerra cree que, en efecto, la cámara fue prolongación de sus ojos casi ciegos. "Lo fotografiaba todo; era su memoria visual; una herramienta de escritor". Y lo veía todo. Hay una célebre imagen que les hizo a Torrente y a Borges (el argentino era totalmente ciego) el reportero Juantxu Rodríguez (asesinado en Panamá) en los ochenta: están junto a la Giralda, en Sevilla, y ambos miran sus bastones; cada uno lleva en la mano el del otro. Hablan, dice Álvaro Torrente -hijo de su segundo matrimonio, con María Fernanda-, de lo que les costaron; la foto es una metáfora del amor por la imagen de estos dos personajes de ojos oscurecidos. La profesora Becerra piensa que esta obsesión dota a su obra de un cierto aire flaubertiano; las fotos le permiten describir con precisión; acaso ese carácter tan visual de sus imágenes literarias le emparenta con el mundo del cine y la televisión, que en tiempos sucesivos iba a ser tan central en el desarrollo del trabajo novelístico de Torrente, que fue guionista y algunas de cuyas novelas fueron éxitos en ambas pantallas.

Era un ciego que quería ver por todos los medios: la escritura, la pintura, el cine, la fotografía, la música. Luis Felipe, también hijo de su segundo matrimonio, dice que esta pasión múltiple "tiene que ver con la vista"; aun en periodos de mayor ceguera se empeñaba en mirar, y veía bultos, luces, y por esa rendija hizo entrar la imaginación que le permitía ver más de lo que le sugerían las sombras. Las fotos, muchas veces, hicieron el resto, fueron los ojos de su memoria� El magnetófono (hubo muchos en la casa; en el documental se ven varios, algunos de los más antiguos) era su diario de trabajo y su confesor, pero rara vez volvía a lo grabado para seguir escribiendo. La voz grabada era, más bien, la afirmación de que seguía teniendo cosas que contar� Marisa, hija del primer matrimonio con Josefina Malvido, le recuerda apasionado "por cualquier tipo de máquinas: relojes, magnetófonos, de escribir� Herencia de su abuelo, el marino, que tenía los mismos hobbies�". Como un director de cine, señala, "localizaba sus historias, fotografiaba los sitios, para recordar luego lo que le interesaba de ellos". Eso le permitió la precisión; pero no le impidió, como señala Fernández-Cid, hacer lo que hacen los grandes narradores gallegos de su estirpe: "Rodear las cosas como si estuvieran más lejos, hasta que llegaba a ellas".

Era, cuenta Marisa Torrente Malvido, "más fotógrafo de sitios que de gentes"; acaso porque quería imaginarse a las personas, mientras que los lugares debían ser esos y no otros, así que los buscó y están en las fotografías como trasuntos de paisajes que pueden señalarse, por ejemplo, como propios de Los gozos y las sombras (Pontevedra) o La Saga/fuga� y Fragmentos de Apocalipsis (ambientada ésta en Santiago). Álvaro le recuerda "haciendo fotos, obsesivamente"; fotografiaba iglesias, y eran iglesias las que necesitaba para sus libros; y balcones, porque balcones necesitaba� Consideraba que la fotografía era un arte, y la respetaba mucho; pero su fuente de inspiración era la pintura: bodegones, paisajes� Como dice Fernández-Cid, como fotógrafo le interesaba componer, y como espectador del arte, las composiciones, y por tanto le gustaba descomponer los cuadros, fijarse en los detalles. Actuar sobre lo que veía como el narrador que fue: un tipo que se fijaba en todo.

Parecía distraído. En el documental de su hijo Luis Felipe aparece cantando ante las cámaras de TVE; muchas veces silba tangos, y otras se fija en algo ajeno al relato: el adminículo de un magnetófono, la ceniza del perpetuo cigarrillo. Pero siempre mira. Dice Álvaro que su ojo "era educado y curioso"; lo educó mirando pintura (Goya y Velázquez, el Renacimiento), contemplando paisajes . Pero ahora que Fernández-Cid, Becerra, sus hijos, su fundación y la SECC han logrado reconstruir todos sus mundos para esta exposición que da la vuelta a los gozos y las sombras de su ingente obra, lo que destaca es que lo que de veras hizo fue contemplar su interior, hablando consigo mismo, obsesivamente, ante un magnetófono, solo. Lo que hay dentro lo cuenta al empezar el documental de su hijo. De chico escuchaba las historias de las costureras, en su casa de Serantes, un mundo tan feliz que jamás será posible. Lo dice ante las cámaras de Epílogo, Canal+, en su última entrevista: jamás será posible tanta felicidad como la de aquella infancia, así que le daría pereza nacer de nuevo. Y ahí está la clave: ese Torrente que mira y que cuenta quiere reconstruir lo perdido. Por eso va hablando consigo mismo, retratando, contando. Para contarse a sí mismo. Y ésa es la raíz de su literatura.

domingo, 21 de marzo de 2010

Leer LUIS MANUEL RUIZ 21/03/2010

http://www.elpais.com/articulo/andalucia/Leer/elpepiespand/20100321elpand_10/Tes


Hay una cosa que se llama Observatorio Andaluz de la Lectura. Es un apéndice o consecuencia del Plan Integral de Impulso de la Lectura 2005-2010, y consiste en un comité científico o mesa de sabios (dice la prensa) reunidos en torno a la persona del insigne José Antonio Marina, que conoce estos asuntos de la pedagogía. Por cuanto sé por campanas y cascabeles que suenan aquí y suenan allá, el comité científico lleva algunos meses reuniéndose en despachos y restaurantes y analizando estadísticas. Cotejando pruebas, sondeando exámenes, observando centros educativos al trasluz. Para alcanzar una conclusión ciertamente desasosegante: que la inmensa mayoría del alumnado de nuestra tierra padece "graves problemas de comprensión lectora". Es lo que hizo público José Antonio Marina el martes, después de un exhaustivo, microscópico estudio de la realidad educativa en Andalucía. Que la capacidad de nuestros niños y no tan niños para enterarse de lo que dicen los libros "deja mucho que desear"; que ese déficit se convierte en "trágico" cuando se alcanza el escalafón universitario, "la élite de la sociedad, una clase que se forma gracias a los recursos públicos que aportan los ciudadanos". Un observatorio, de la lectura o de las aves o de los barcos o de las constelaciones, suele hallarse situado en un lugar en alto, para poder otear mejor el horizonte. Tiene sus ventajas y sus desventajas, esto de estar en lo alto. Entre las primeras figura el hecho de poder mirar más lejos y reconocer, quizá, que detrás de las colinas se encuentra el mar. Entre los segundos está que no ves lo que tienes debajo, aunque se encuentre a un palmo de tus narices. Para enterarse de que la lectura tiene en Andalucía uno de sus puntos negros, todo un socavón, no hace falta ser José Antonio Marina ni confrontar gráficos sobre pizarras pintadas con rotulador: basta con darse un paseo por un centro público de enseñanza y asistir a las clases. Basta con escuchar un rato a los profesionales de la educación, esos que, según Marina, sufren una perenne anemia de motivación.

Otra sorprendente constatación que ha realizado el comité de sabios desde su observatorio es que toda la culpa de este raquitismo lector no se encuentra del lado de la Consejería de Educación. Ni siquiera de la de Cultura: hay otros imputados. Resulta que a pesar de las campañas de fomento de las letras y del capital público invertido, las medidas de la Administración no han alcanzado el efecto que se esperaba. Parece que aunque les metamos a los niños los libros con calzador en el programa educativo y aunque los pongamos a leer la cartilla en clase, no acaban por leer del todo, se olvidan, digamos, de leer en cuanto abandonan el colegio, como si leer fuera parte del mobiliario escolar y debiera dejarse en el centro con los pupitres, la pizarra y el mapa de Europa, hasta mañana o el lunes. Va a ser al final, según se desprende de la investigación rigurosamente científica de los miembros del Observatorio, que para que una persona le tome gusto a la lectura no basta con que le intimen sus maestros, por otra parte (según sabemos) pésimamente motivados. Va a ser que si el niño no ve libros en su casa, si no tiene cerca una biblioteca, si no le rodea una cultura lectora (gente que sostiene libros en el autobús, gente que conversa de libros, gente que se entusiasma con libros), va a acabar por no cogerle afición a los libros. Y así, el comité científico emplaza a otras consejerías, como tal vez las de Innovación o Bienestar Social, a que creen un tejido y una infraestructura de redes de lectores, a que conviertan la sociedad en una sociedad de lectores, porque de lo contrario el panorama se presenta de lo más crudo. Todo eso han descubierto José Antonio Marina y sus apóstoles desde lo alto de la torre del observatorio. En fin: ahora que sabemos que la luna es redonda, igual empezamos a pensar en construir cohetes para llegar hasta ella.

¡A leer y escribir todo el mundo! Un proyecto obliga a los docentes de todas las materias a mejorar la competencia lingüística del alumnado J. A. AU

En el instituto público Sánchez Lastra, de Mieres (Asturias), cuando hacen un experimento en la clase de ciencias, los alumnos de ESO deben redactar después un informe sobre el trabajo y sus conclusiones. Como la clase se les da en inglés (el centro tiene una sección bilingüe), durante la asignatura dedicada a esa lengua se dedicará parte de la clase al vocabulario y las construcciones necesarias para redactar ese informe.

En el instituto público Sánchez Lastra, de Mieres (Asturias), cuando hacen un experimento en la clase de ciencias, los alumnos de ESO deben redactar después un informe sobre el trabajo y sus conclusiones. Como la clase se les da en inglés (el centro tiene una sección bilingüe), durante la asignatura dedicada a esa lengua se dedicará parte de la clase al vocabulario y las construcciones necesarias para redactar ese informe. Luego, en la hora de lengua española, los textos que se utilicen para enseñar gramática o sintaxis serán pasajes de matemáticas, de ciencias, de música o de cualquier otra materia que los alumnos deben luego aprender.

En un sistema educativo en el que raramente se planifica más allá de cada departamento (el de lengua, el de matemáticas...), el caso del Sánchez Lastra no es fruto de la casualidad, sino de un proyecto piloto en el que participan junto a otros 79 centros infantil primaria y secundaria de 12 comunidades. Se trata de poner a todo el colegio a mejorar el talón de Aquiles que ha señalado el Informe PISA de la OCDE en España: la lectura. En 2006, los alumnos españoles retrocedieron 20 puntos respecto a la prueba anterior, el mayor descenso entre los países desarrollados en esta competencia clave para avanzar en cualquier otra disciplina.

En realidad, el proyecto piloto, impulsado por el Organismo Autónomo de Programas Europeos del Ministerio de Educación, con el asesoramiento del Proyecto Atlántida de escuelas democráticas, habla de mejorar la comunicación lingüística: leer, escribir, hablar, interactuar... Una de las ocho competencias básicas que la ley española y la UE dicen que los alumnos han de dominar al final del instituto. Así, a partir del marco europeo de las lenguas (el estándar fijado por la UE para medir el nivel de comprensión y expresión orales y escritas en un idioma), y uniendo la mejora para la lengua materna y las extranjeras, un grupo de expertos ha redactado los materiales de apoyo a los profesores. Éstos, los de todas las asignaturas, eligen y adaptan la manera de enseñar su materia mejorando de paso la competencia comunicativa de sus alumnos. Este curso han empezado a elaborar y a poner en marcha el plan y el año que viene será evaluado para intentar que las estrategias que funcionen mejor se generalicen, explica Florencio Luengo, de Atlántida.

En el instituto Sánchez Lastra, por ejemplo, al principio del trimestre entregan a los alumnos el portafolio con el que los estudiantes saben qué se les va a enseñar, qué trabajos tendrán que hacer y cómo les evaluarán. Habrá trabajos que recorrerán todas las materias -esta evaluación ha sido sobre los derechos humanos- y que acabarán plasmados en carteles, grabaciones o presentaciones orales. Además, redactarán un boletín trimestral sobre lo que han hecho, con lo que reflexionan sobre los contenidos tres veces: antes, durante y después.

Éste es un punto fundamental si se tiene en cuenta la explicación del director del Instituto de Evaluación, Enrique Roca, sobre los resultados de las pruebas nacionales e internacionales. Roca asegura que el problema de los alumnos españoles frente a la lectura no es comprender los textos y extraer la información literal, lo cual hacen relativamente bien, sino reflexionar después sobre el texto y relacionarlo con otras cosas que ya saben.
En qué fallamos

Una de las claves para mejorar la competencia lingüística de los alumnos es que todos los docentes de todas las materias se pongan a ello, pero también hay fallos en las propias asignaturas de lengua. Los expertos del proyecto de mejora del ministerio y Atlántida Estela D'Angelo, profesora de la Complutense, y Plácido Bazo, de la Universidad de La Laguna, lo resumen en que se enseña mucha gramática y poco uso del idioma. "Los alumnos no se enfrentan a distintos tipos de situación, a distintos tipos de destinatario. La gente se fija más, por ejemplo, en los errores ortográficos, más evidentes, pero no se trabaja la coherencia de un texto, la cohesión" asegura D'Angelo, que preside además la Asociación española de Lectoescritura.

Bazo, experto en la enseñanza de lenguas extranjeras, está de acuerdo, pero añade que hay un fallo muy común en los centros bilingües. "En primaria, les enseñamos en la clase de inglés un nivel básico, pero en la de ciencias les enseñan con un vocabulario de los niveles más altos, y así se produce un descalabro. En las ciencias hay contenidos muy específicos, pero también discursos más generales, como la teoría de la causa y el efecto; que les enseñen esto en inglés y los nombres de las rocas o de las aves, si hay que darlos, que lo hagan en español".



http://www.elpais.com/articulo/educacion/leer/escribir/todo/mundo/elpepusocedu/20091214elpepiedu_1/Tes?print=1

miércoles, 17 de marzo de 2010

Incomprensión lectora El estilo de vida y la oferta de ocio no favorecen la elección del tiempo que requiere la lectura

JOSÉ RAMÓN AYLLÓN
Escritor y profesor de Filosofía y Literatura en Secundaria.

Nuestros escolares han vuelto a suspender en asignaturas fundamentales y comprensión lectora. Ya estamos a la cola de Europa. Si esto sigue así, al Museo de la Evolución Humana, a punto de ser inaugurado a la sombra de Atapuerca, habrá que cambiarle Evolución por Involución. Luego, tras el Informe PISA, viene Pérez Reverte y despedaza a los últimos ministros y ministras de Cultura, responsables –según él– de este hundimiento educativo. Parece decirnos, entre líneas, que con Franco leíamos mejor. Comparación odiosa donde las haya, sobre todo porque es la pura verdad, como todo el mundo sabe desde que la última evaluación internacional ha vuelto a poner el dedo en la llaga de la LOE y de su madre, la LOGSE.

Es fácil concluir que los Gobiernos y sus reformas contumaces tienen la culpa del triunfo de la ignorancia en nuestros lares. No seré yo quien lo niegue, pero me parece que esa culpa ha de repartirse un poco. Si lo que queremos es un chivo expiatorio, siempre tendremos una ministra a mano, aunque ya digo que así no haremos justicia. Sin apuntar a España, Steiner escribe La barbarie de la ignorancia y se queja de que, en todo el mundo, el noventa y nueve por ciento de los seres humanos prefieren –y están en su perfecto derecho– la televisión idiota, la lotería, el Tour de Francia, el fútbol o el bingo antes que la cultura escrita. El sabio profesor lleva toda su vida esperando que la escolarización obligatoria y la proliferación de bibliotecas cambien tal porcentaje, pero eso nunca sucede. Porque el animal humano es muy perezoso, mientras que la cultura es exigente.

Así que la cuestión no es de Gobiernos y ministros, sino mucho más profunda: con la naturaleza humana hemos topado, esa mezcla inestable y explosiva, explotada por una cultura del ocio que antes sencillamente no existía, y que ahora florece y se consolida gracias a una astronómica cuenta de resultados. Me explicaré un poco más. Es evidente que leer es una elección. Y que si tengo que escoger –como ha sucedido durante siglos– entre leer y estudiar, la probabilidad de acabar leyendo es alta. En cambio, si además de leer tengo la posibilidad de escuchar música, de manejar los mandos de la Play o la Game, de navegar por internet, de chatear, de poner unos mensajes por el móvil, de aprender inglés en una academia y clarinete en un Conservatorio, entonces también es evidente que la probabilidad de abrir un libro será mínima. Porque la lectura requiere tiempo y sosiego como la natación necesita agua. Y tiempo tranquilo es precisamente lo que ya no tenemos en nuestras sociedades opulentas. Tiene que resultar muy difícil leer en medio de la trepidación de un parque de atracciones, aunque en eso se están convirtiendo ciudades y hogares de una España que –en frase de Umbral– ya no es de izquierdas ni de derechas, sino de El Corte Inglés. Por si fuera poco, este nuevo estilo de vida, al que llamamos “progreso”, tiene otros efectos colaterales, contrarios a cualquier actividad intelectual. Bernat Soria acaba de reconocer que la cuarta parte de los jóvenes españoles juguetean con la droga y el alcohol de forma irresponsable. Y nos consta que las consultas de niños y adolescentes a psicólogos y psiquiatras aumentan en la misma proporción que las rupturas familiares.

¿Qué podemos hacer? “Apague y lea” es un buen lema, pero no es fácil aplicarlo, pues ya no estamos enchufados a un televisor, sino a una docena de cachivaches. Felipe –el simpático y apático amigo de Mafalda– estaba hace años en minoría. Hoy, por el contrario, Felipe somos todos –niños, jóvenes y adultos–, inmersos en una nueva civilización que –como señala Lipovetsky– ya no se dedica a vencer el deseo sino a exacerbarlo, de manera que la obligación ha sido reemplazada por la seducción, el bienestar se ha convertido en Dios y la publicidad en su profeta. Así, abotargados por la omnipresente cultura del ocio y el exceso de pan y circo, no es extraño que nuestros jóvenes padezcan la falta de voluntad de Felipe y la indiferencia desdeñosa del Manolito que se pregunta “a mí qué más me da si el Everest es navegable o no”. ¿Qué hacer?, repito. Creo que ésa es una buena pregunta.






domingo, 28 de febrero de 2010

¿Qué es la Red Profesional de Lectura y Biblioteca Escolar?



Miércoles, 03 de Febrero de 2010 09:41
Esta semana iniciamos un recorrido, que durará varias semanas por la red de bibliotecas. ¿Qué es la Red Profesional de Lectura y Biblioteca Escolar? Es la herramienta y el referente principal de información, interconexión, apoyo, comunicación, asesoramiento y colaboración de las coordinadoras y los coordinadores de los programas de intervención en lectura y biblioteca escolar de los centros.

Se consideran redes de profesionales a los vínculos estables de comunicación e intercambio de ideas e informaciones que se establecen entre profesores, profesoras y grupos de trabajo, con el fin de favorecer mayor fluidez en la difusión de experiencias y conocimientos, así como la actualización y construcción de nuevos saberes educativos.

Los integrantes de la Red son asesores de formación de los centros del profesorado de la provincia; técnicos docentes de la Delegación de Educación; y coordinadoras/es del Plan LyB: Cada coordinador/a LyB se adscribe a una sola línea temática de referencia. Pero puede intervenir y participar también en el resto de líneas. La pertenencia a grupos de trabajo vinculados a la red es voluntaria tanto para los coordinadores/as LyB como para los miembros del equipo de apoyo.

Los responsables del funcionamiento de la Red se centra en la coordinación provincial del Plan LyB (Delegación de Educación, que realiza las funciones de coordinación general, supervisión). A ellos se suman los asesores/as de formación (sus funciones: atención a grupos de trabajo, a la formación, a los coordinadores de líneas) ; y coordinador/a de línea temática (miembros cualificados de la red que tutelan los trabajos y actividades de las líneas).

Las funciones del equipo de coordinación provincial del Plan LyB son dotar de coherencia los contenidos y las estrategias informativas y formativas de la red profesional; observar y supervisar los trabajos desarrollados en la Red; convocar reuniones de los asesores de formación y de los tutores de línea; y elaborar protocolos de actuación en colaboración con los asesores de formación.

En esta línea, se encargan, además de coordinar las intervenciones para que el trabajo en red se ajuste a los objetivos del Plan de Lectura y de Bibliotecas Escolares y evaluar, junto a los asesores de formación, el funcionamiento de la red.

Por su parte, las funciones de los asesores y asesoras de formación se centran en planificar la formación para los tutores de línea con el fin de convertirlos en competentes en el uso de la plataforma; solventar los requerimientos de competencia tecnológica y administrativa de los miembros de la red; y configurar y coordinar las actuaciones de los grupos de trabajo; así como coordinarse con el tutor de línea para el adecuado funcionamiento y dinamización de la misma. A esto se suma, entre otras cuestiones, detectar necesidades de formación y dar respuesta.

Los coordinadores y coordinadoras responsables de líneas también tienen el cometido de impartir tareas y centrar las intervenciones de los participantes en el tema de la línea; promover la elaboración de documentos; y elaborar y comunicar el informe final, entre otras cuestiones.

Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil (CILELIJ)


http://www.profes.net/actualidad2.asp?id_contenido=22932

Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil (CILELIJ)

Ediciones SM / Profes.net

Numerosas personalidades del mundo cultural y político Iberoamericano asistieron al acto inaugural, presidido por la ministra de Educación del Gobierno de Chile, el director de la Academia Chilena de la Lengua y el presidente de SM.


El programa de actividades, que se desarrollará entre el 24 y el 28 de febrero en Santiago de Chile, cuenta con la participación de más de 70 expertos y más de 400 participantes.

Los escritores Antonio Skámerta y Juan Villoro, junto a numerosas personalidades del mundo cultural y político Iberoamericano, han inaugurado en Santiago de Chile el primer Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil, CILELIJ. El acto, que tuvo lugar en el Museo Nacional de Bellas Artes chileno, estuvo presidido por la ministra de Educación del Gobierno de Chile, Mónica Jiménez de la Jara; el director de la Academia Chilena de la Lengua, Alfredo Matus; y el presidente de SM, Juan de Isasa.

En el discurso inaugural, Juan de Isasa destacó el compromiso que desde hace más de 50 años mantienen la editorial y la Fundación SM con la literatura infantil y juvenil (LIJ), y señaló que con esta iniciativa “tratan de reforzar la importancia de la literatura para niños y jóvenes en Iberoamérica” a través del debate sobre “el pasado, el presente y el futuro de la LIJ”, con la presencia de más de 70 ponentes de reconocido prestigio internacional y procedentes de 16 países de Iberoamérica. En este sentido, Isasa señaló que “es el momento de decir con contundencia y humildad que la LIJ es ya una realidad construida entre todos” y agradeció a la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM), organismo gubernamental dependiente del Ministerio de Educación chileno, su apoyo y respaldo a esta iniciativa. “Nuestro objetivo es lograr más y mejores libros para los niños y jóvenes iberoamericanos, que les ayuden a ser más libres, más humanos y más felices”, concluyó.

Una nueva visión de la CulturaIberoamericana

Por su parte, la ministra de Educación chilena hizo hincapié en la gran tarea de autores, ilustradores, editores, mediadores sociales y organismos culturales “de entusiasmar a los niños para que sigan leyendo” puesto que “de no ser así les estamos cerrando muchas puertas para el futuro y ventanas al mundo” y destacó la labor llevada a cabo en los últimos años por la DIBAM, en la figura de su directora, Nivia Palma, en la creación de bibliotecas escolares como “lugares de gozo, entretenidos y fascinantes”.

En opinión de Jiménez de la Jara, las conclusiones de este primer Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil establecerán las líneas actuales de la cultura iberoamericana, y agradeció la labor de editores, autores e ilustradores en este fin. “En estos días de Congreso vamos a revisar los aspectos que están determinando nuestra visión actual de la cultura iberoamericana”, señaló, y terminó su discurso con unas palabras de la gran poetisa chilena Gabriela Mistral: “El buen sembrador siembra cantando”.

Así mismo acudieron al acto diferentes representantes de los gobiernos mexicano, brasileño y colombiano, que subrayaron que este Congreso muestra la vitalidad y fortaleza de la LIJ en Iberoamérica, así como la riqueza de la comunidad iberoamericana y el objetivo de los diferentes gobiernos de crear una nueva Iberoamérica “hecha de hombres, de mujeres y de lectura”.

La directora general del Instituto Caro y Cuervo (organismo del Ministerio de Cultura colombiano), Genoveva Iriarte, invitó a los autores a que “la LIJ ofrezca a los niños y jóvenes iberoamericanos un mundo donde se sientan a gusto y donde de verdad quieran vivir” y ofreció la colaboración de esta prestigiosa institución a continuar con “la magnífica labor” iniciada en este Congreso.

Somos lo que leímos

El acto inaugural de CILELIJ contó también con la participación de los escritores Antonio Skármeta (Antofagasta, Chile, 1940) y Juan Villoro (Ciudad de México, 1956), que deleitaron a todos los presentes con dos brillantes ponencias, seguidas de un debate, bajo el título “Somos los que leímos”.

Skármeta señaló en su discurso que “la infancia es el reino de la plenitud” porque en ella aún no se han producido “las múltiples rupturas” que harán que privilegiemos unas facetas de nuestra existencia sobre otras. Por ello considera que “el escritor es un niño, alguien que extiende su percepción más allá de la prudencia” y que niño y autor “avanzan en una vanguardia que no conoce la retaguardia”.

Por su parte Villoro hizo un recorrido por su infancia en el Colegio Alemán, que le hizo amar la lengua española ya que “el idioma suprimido se convirtió en un objeto de deseo”. Y subrayó que su conversión a la palabra escrita fue “tardía”, con 15 años, con la lectura de una obra en la que se sintió “retratado de cuerpo entero” y explicó cómo el placer de la lectura le llevó “de forma inmediata a la escritura”. El autor mexicano subrayó que “los cuentos infantiles proceden de un pasado que nos pertenece”.

Ambos autores hicieron un ameno y divertido repaso a sus recuerdos de la infancia, sobre la que Skármeta destacó la influencia de la radio en sus “primeros recuerdos de ficción” pues a su abuela le gustaba escuchar los seriales radiofónicos, y este fue su primer contacto con la creación de historias. El hábito de narrar surgió de las peticiones de completar las historias que quedaban interrumpidas por los cortes de electricidad, hasta que un día su abuela apagó la radio y le dijo “cuéntame tú ahora”, lo que según el autor chileno “fue mi debut como escritor profesional”.

Por su parte, Villoro profundizó, con el sentido del humor que le caracteriza, en la importancia de las abuelas, y dijo que en su opinión el “Había una vez…” con el que comienzan los cuentos debería cambiarse por “Había una voz…”, la de las abuelas, que “marcan a un escritor”. Asimismo explicó una anécdota de su infancia relacionada con una película sobre la historia del Cid, que le cautivó, y cómo más tarde, con 12 años, descubrió que había un libro “sobre la película”, el Cantar de Mío Cid, que le defraudó porque le parecía increíble “que una película tan extraordinaria se hubiera hecho con guión tan malo”.

Homenaje a la LIJ Iberoamericana

Por último, el acto concluyó con un homenaje a algunas de las figuras más destacadas de la literatura infantil y juvenil iberoamericana: Teresa Castelló Yturbide, “Pascuala Corona” (Ciudad de México, 1917); Alicia Morel (Santiago de Chile, 1921); Montserrat del Amo (Madrid, España, 1927); María Elena Walsh (Ramos Mejía, Buenos Aires, Argentina, 1930); y Lygia Bojunga (Pelotas, Rio Grande do Sul, Brasil, 1932).

Teresa Castelló, que no pudo estar presente en el acto, agradeció el homenaje a través de un escrito leído por el mexicano Daniel Goldin, titulado “Va por Chile y sus cuentos para niños”, en el que señaló que continúa escribiendo historias para niños y jóvenes, a punto de cumplir los 93 años, “con el mismo entusiasmo de siempre”.

Por su parte la chilena Alicia Morel dijo: “Voy a hablar muy poco porque nunca he sabido hablar, solo escribir”, y resaltó la importancia de este Congreso para Chile “porque la literatura infantil y juvenil siempre se ha visto como subliteratura”.

Montserrat del Amo agradeció a todos los que la han acompañado, animado y ayudado a seguir adelante durante todos estos años ya que “yo solo quería escribir historias” y “la buena literatura tiene detrás también mucho de oficio”.

Por último, la brasileña Lygia Bojunga agradeció a la organización este homenaje y destacó la importancia de esta literatura para niños y jóvenes ya que en su opinión “nada alimenta tanto la imaginación como un libro” y la imaginación es el mejor recurso para superar los malos momentos y salir adelante.

Tampoco pudo estar presente la autora María Elena Walsh, y fue su editora argentina quien recogió el galardón en su nombre.

Reflexiones sobre la LIJ en Iberoamérica

Durante los próximos días, más de 400 personas asistirán a este Congreso que en palabras de José Luis Cortés, miembro del Comité Organizador de CILELIJ, “busca reflexionar sobre las bases y potencialidades de la Literatura Infantil y Juvenil en los países iberoamericanos” y servirá “para realizar un análisis del momento actual de la literatura para jóvenes y niños e imaginar futuras líneas de desarrollo para la misma, así como para proporcionar un importante espacio de intercambio de comunicaciones y experiencias entre participantes y expositores”.

CILELIJ, que cuenta con el patrocinio de la Academia de Lengua Chilena, reunirá a más de 70 escritores, ilustradores y especialistas en escritura dirigida a niños y jóvenes para reflexionar y debatir sobre el pasado, presente y futuro de la LIJ en Iberoamérica. Entre ellos, se encuentran Ana María Machado, Beatriz Helena Robledo, Daniel Goldin, Jordi Sierra i Fabra y Yolanda Reyes, entre otros. Las actividades incluyen a figuras y expertos provenientes de Cuba, España, México, Chile, Colombia, Brasil, Argentina, República Dominicana, Puerto Rico, Uruguay, Perú, Venezuela, Bolivia, Guatemala, Ecuador y Costa Rica.

La superación de América Latina pasa por la lectura: Juan Villoro



[La superación de América Latina pasa por la lectura: Juan Villoro]

El escritor y periodista Juan Villoro. EFE

* Señala que debe estimularse desde los años de la infancia

El escritor mexicano Juan Villoro sostuvo que 'la superación de nuestros países pasa por la lectura'
MADRID, ESPAÑA.- Villoro, quien participa en la capital chilena en el Primer Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil, dijo que 'una vez convertidos en lectores, los niños van a ser ciudadanos críticos y exigentes'.

El autor de 'Las golosinas secretas' subrayó que 'es muy importante que los niños tengan textos cercanos a sus realidades', y señaló que 'la realidad latinoamericana es muy variada y los libros deben ser' de la misma forma.

En ese sentido, el novelista y cuentista mexicano indicó que le parece 'muy bueno leer de cosas remotas, porque la literatura es naturalmente cosmopolita, pero me parece esencial que los niños sientan la proximidad con su propio mundo'.

Esto, 'para que ellos piensen que están incluidos en la literatura. Si la literatura responde a su realidad, si el escritor escribe bajo su mismo cielo, ellos van a sentir que eso no es una cosa lejana, remota, extravagante, sino de algo de la que ellos forman parte', dijo.

El escritor subrayó que 'no hay límites' en cuanto a la temática contenida en la literatura infantil, y agregó que 'la literatura infantil es tan rica como la mente de los niños. Se pueden tocar todos los temas, incluso temas escabrosos o crueles'.

Por otro lado, el autor de 'El profesor Zíper y la fabulosa guitarra eléctrica' (Premio IBBY 1994), señaló 'el acerbo muy rico' de las culturas indígenas y abogó porque la literatura infantil refleje también la riqueza multicultural.

Indicó que en México, a pesar de los avances y las políticas públicas formuladas, 'tenemos muchos rezagos al respecto', aunque subrayó que ahora hay varios cuentos escritos en lenguas indígenas.

En cuanto al Congreso de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil, donde es una de las estrellas invitadas, Villoro apuntó que 'rompe el aislamiento' que experimentan escritores y la literatura de cada país respecto de la región.

Estos aislamientos -el desconocimiento de obras y de autores de un país a otro- es lo que se debe romper con estos Congresos, indicó Villoro.

El evento, organizado por la Fundación SM, de España, y la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile (DIBAM), que inició este jueves sus trabajos en el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago, se extenderá hasta el próximo domingo.


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